Canadá es el segundo país más grande del mundo y uno de los
más fascinantes y sorprendentes. Fundado por tres culturas principales,
la inglesa, la francesa y la indígena (en realidad varias culturas
autóctonas), acoge actualmente a personas de más de 200 etnias y
100 nacionalidades siendo uno de los países con mejor calidad de vida
según los informes de las Naciones Unidas.
Cualquier lugar de Canadá es digno de ser admirado por el viajero:
desde sus vertiginosas ciudades rascacielos, a sus más de dos millones
de lagos y sus montañas rocosas pasando por las legendarias
cataratas del Niágara, donde la naturaleza se convierte en un majestuoso
espectáculo.
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La capital, ottawa, se sitúa en el extremo sureste del país, a orillas del
río Otawa y al norte de Toronto, una de las ciudades más cosmopolitas
de Norte América. En contraposición a ésta encontramos Québec,
una preciosa ciudad de estilo francés bordeada por los acantilados de
Cap Diamant con el río San Lorenzo a sus pies. Su centro histórico,
un recinto amurallado conocido como la Vieux Québec, fue declarado
Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1985.
Si nos desplazamos hacia el sur llegamos a Montreal, una de las ciudades
más fascinantes de Norteamérica gracias a su mezcla Franco-
Canadiense. Montreal vibra en cada rincón y en cada momento como
una bella sinfonía. En ella conviven las culturas francesa e inglesa, interactuando
y nutriéndose de un gran número de otras culturas creando
un entorno urbano abierto y progresista.
Esta mezcla de culturas permite al visitante disfrutar de Canadá desde
diferentes puntos de vista. No sólo desde la perspectiva de su vida
urbana, ajetreada como puede serlo en Europa, sino también descubriendo
su lado más salvaje, el que nos ofrece Canadá en su Costa
Oeste.
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